En la Biblia se usa generalmente en el sentido de la conciencia normal, el sentimiento íntimo del bien y del mal, el conocimiento interior de nuestra condición espiritual.
En la Biblia se usa generalmente en el sentido de la conciencia normal, el sentimiento íntimo del bien y del mal, el conocimiento interior de nuestra condición espiritual. El apóstol Pablo nos enseña que “no los oidores de la ley son justos para con Dios, sino los que cumplen la ley serán justificados. Porque los gentiles que no tienen ley, naturalmente haciendo lo que es de la ley, los tales aunque no tengan ley, ellos son ley a sí mismos: Mostrando las obras de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio juntamente sus conciencias, y acusándose y también excusándose sus pensamientos unos con otros” (Ro 2 v13,14y15).
La Biblia señala tres estados principales de la conciencia;
a) La conciencia mundanal
b) Conciencias limpias
c) Conciencias corrompidas
La conciencia mundanal
La conciencia sin Dios dice “El malo por la altivez de su rostro, no busca a Dios, no hay Dios en ninguno de sus pensamientos. Sus caminos son torcidos en todo tiempo; Tus juicios los tiene muy lejos de su vista; A todos sus adversarios desprecia” (Sal 10 v4y5). “Dijo el necio en su corazón: No hay Dios. Se corrompieron, hacen obras abominables; No hay quien haga el bien” (Sal 14 v1).
Conciencias limpias
Cuando Dios ilumina la conciencia, es cuando las personas oyen su voz y se convierten a él, como dijo el apóstol Pablo “Verdad digo en Cristo, no miento, dándome testimonio mi conciencia en el Espíritu Santo” (Ro 9 v1).
“Por que nuestra gloria es esta; El testimonio de nuestra conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y muy mas con vosotros” (2Co 1 v12).
Cristo purifica la conciencia con su sangre, pues no existe otro poder u otro medio para poder limpiar todo aquello que nos sigue como una sombra, oscureciendo nuestra vida, sin encontrar salida, “¿Cuanto mas la sangre de Cristo, el cual por el Espíritu eterno se ofreció así mismo sin mancha a Dios, limpiara vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”.
El Espíritu es el que da testimonio de la sangre redentora, “Este es Jesucristo, que vino mediante agua y sangre, y el Espíritu es que da testimonio; Porque el Espíritu es la verdad. Y tres son los que dan testimonio en la tierra; el Espíritu, el agua y la sangre; Y estos tres concuerdan”.
El arrepentimiento en la persona, la conducirá a la conversión, pues sus pecados han sido perdonados, su conciencia a sido iluminada por el Espíritu Santo y purificada por la sangre de Cristo.
Conciencias corrompidas
Cuando la conciencia se contamina, se confunden los sentidos y comenzamos a delirar espiritualmente, creyendo que lo malo es bueno y lo bueno malo. Dios tiene una reprensión para aquellos “!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; Que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; Que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo¡” (Is 5 v20).
Se llena de conocimiento y vanagloria, ahogando el florecimiento del amor, “Mas no en todos hay esta ciencia; Porque algunos con conciencia del ídolo hasta aquí, comen como sacrificado a ídolos; y su conciencia siendo flaca es contaminada. Si bien la vianda no nos hace mas aceptos a Dios; porque ni que comamos, seremos mas ricos, ni que no comamos, seremos mas pobres. Mas mirad que esta vuestra libertad no sea tropezadero a los que son flacos. Porque si te ve alguno, a ti que tienes ciencia, que estás sentado a la mesa en el lugar de los ídolos,¿la conciencia de aquel que es flaco, no será adelantada a comer de lo sacrificado a los ídolos?. Y por tu ciencia se perderá el hermano flaco por el cual Cristo murió. De esta manera pues, pecando contra los hermanos, é hiriendo su flaca conciencia, contra Cristo pecáis, (1Co 8 v 7 al 12).
Ya no amonesta nuestras malas obras, pues consentimos que todo lo malo es aprobado, “Todas las cosas son puras para los puros , mas para los corrompidos e incrédulos, nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominable y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra”.
Para este tipo de personas ya está declarado su fin, “Por que es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos participes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para si mismos al hijo de Dios y exponiéndole a vituperio” (He6 v 4,5y6).
Conclusión
Podemos entender como una buena conciencia aquella que es justificada, por guardar la palabra de Dios, y el testimonio de los demás, como nos enseña el apóstol Pablo “Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres” (Hch24 v 16).
Debe dejarse gobernar por el amor, mas que por el conocimiento insensible “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena
conciencia, y de fe no fingida, manteniendo la fe y buena conciencia, la cual desechando algunos, hicieron naufragio en la fe”. Procurando llevar una conciencia renovada por la palabra, que nos acompañe en nuestro peregrinar por este mundo, “Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que murmuran de vuestra buena conducta en Cristo.