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La Santidad de Dios es ciertamente central en todo su carácter, es tan central como cualquier otro atributo de Dios. “Hoy en día nosotros estamos inclinados a enfatizar el amor de Dios, pero nosotros no podemos empezar a apreciar su amor como debe ser hasta que entendamos algo de su santidad. El concepto de una persona sobre Dios determina mas que cualquier cosa que clase de vida esa persona vivirá”, “Dios es intrínsecamente santo…. Todo lo que él hace es santo; el no puede actuar sino como el mismo; el no puede hacer una acción perversa así como el sol no puede volverse oscuro. Dios es primeramente y transedentalmente santo. Él es el origen y el modelo de la santidad. Empezó con él, quien es el Anciano de Días. Dios es perfecto, inalterable, he inmutablemente santo.”

 

Un puritano (Charnock) dijo: El poder de Dios esta en su mano o brazo, su omnisciencia es su ojo, su misericordia en sus entrañas, la eternidad en su duración, pero su santidad es su belleza.”

Santidad en Dios demanda santidad en nosotros. Allí hay una conexión ética entre este tema y como nosotros nos comportamos. Las Escrituras nos muestran la conexión claramente: “Sed santos, porque yo soy santo.”

Pregunta: ¿Podemos llegar a ser tan santos como Dios?

Las normas establecidas por Dios no han cambiado. El siempre ha insistido en que su pueblo sea santo (Levítico 11:44; 19:2; 20:7,26). El significado básico de esto es una separación, consagración y dedicación a Dios. Santificación implica, definir claramente los dos extremos opuestos el uno del otro, a) La comunión con Dios y b) La comunión con el mundo,(2Co.6;14,18). El camino a ser santos es la santificación.

Cuando hablamos de la vida cristiana nos movemos en el área de la santificación. Este término procede de la palabra griega hagiasmós, utilizada muy corrientemente en el Nuevo Testamento. El diccionario Vine dice que se refiere a una vida de separación para Dios y a la vida santa que resulta de dicha separación

En el caso de Moisés, Dios no lo puso de acomodador, ni trato de tenerlo confortable. Dios le dijo a Moisés de la manera más dramática posible, que el no podía acercarse a Dios como él era. “ Solamente como Yo soy” en este caso no era lo que Dios quería. Dios dijo, “ Quítate las sandalias” o quita todos los símbolos de contaminación moral. Para acercarnos a Dios, nuestra suciedad debe deshacerse. El libro de los Hechos nos narra como los conversos recibían este llamado a la conciencia de parte de Dios a dejar todas aquellas cosas que estimaban por valiosas, en un arrojo de desprendimiento que solo un alma quebrantada puede comprender, (Hcs.19;18,19).Cincuenta mil piezas de plata , esto se refiere probablemente a Dragmas griegos, cuya equivalencia por moneda era la de un salario del dia de un jornal, así el valor de estos libros sería enorme.

Pero este episodio no esta terminado. La gracia de Dios es también aparente. El Dios Santo es también un Dios de gracia. Él sé rehúsa a permitir que sus servidores continúen en sus entrañas sin estar confortables. El tomo pasos inmediatos para limpiar al hombre y restaurar su alma…. En este acto divino de limpieza, Isaías experimento un perdón que iba mas allá de la purificación de sus labios. Él fue limpiado a través, del perdón del corazón, pero no sin el abrumador dolor del arrepentimiento (Is.6;5,8).

En las epístolas, las Escrituras se confirman como sagradas (Ro. 1: 2; 2 Ti. 3: 15) y nosotros debemos presentar nuestros cuerpos como un sacrificio a Dios, que es nuestro deber sagrado (Ro. 12: 1). El Espíritu Santo es quien nos santifica, nuestros cuerpos son el Templo del Espíritu Santo (1Co. 6: 19). Los hijos de los creyentes son considerados santos por Dios (1 Co. 7: 14) y nosotros debemos caminar en santidad y sin culpa (Ef. 1: 4; Co. 3: 12). Los creyentes tenemos un llamado sagrado (2 Ti. 1: 9); de hecho, nosotros hemos sido llamados para ser una nación santa (2 P. 2: 9).

Pascal dijo, “La belleza serena de una vida santa es la más poderosa influencia en el mundo después del poder de Dios.”

En el primer ejemplo de los conversos en Asia vemos una obediencia al llamado a dejar atrás todas las cosas en contra de Dios, en segundo podemos comprender la gracia de Dios al santificarnos él de nuestra maldad como lo hizo con Isaías y en el último veremos los resultados de no obedecer el llamado a la separación de toda impureza y apego al mundo y sus ligaduras.(Jos.6;18,19 y 7;1 y 25),(Gen.19;17 y 26).

El término santificación también se utiliza en el Nuevo Testamento para hablar de la separación del creyente de las cosas malas y los malos caminos. La santificación es la voluntad de Dios para él, 1 Tesalonicenses 4.3, y su propósito al llamarle mediante el evangelio, versículo 7, debe aprenderse de Dios, versículo 4, como la enseña en su palabra, (Jn.17;17, 19), (Slmos. 17;4 y 119.9), y debe ser buscada por el cristiano de un modo ferviente y constante, (1 Timoteo 2.15);( Hebreos 12.14).

La desobediencia destruye la santidad y conduce a una vida impía. Donde existe desobediencia no puede haber santidad. La santidad delante de Dios exige una devoción íntegra a su Palabra y su voluntad. Nuestros fracasos en cuanto a la santidad casi siempre arrancan de una falta de obediencia en algún aspecto de nuestra vida. Por tanto, vale la pena que con regularidad hagamos un inventario de nuestra vida para ver en qué estamos fallando.

Conclusión: No puede haber una vida de santidad sin una entrega personal a Cristo como Salvador. Sólo después de aceptar al Señor en nuestro corazón y dejarnos guiar por el Espíritu Santo podemos vivir santamente.

 

A esta vida santificada la llamo vida cristiana normal. Dios quiere que tengamos una vida santa y el enemigo se opone a nuestros esfuerzos por obedecer. Así que la vida cristiana normal se practica en el contexto de una guerra espiritual continua. . Dé una oportunidad para que acepten a Cristo los que no lo hayan hecho todavía

La gracia de Dios le acompañe en este camino de Santificación.