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ENVIDIA   (Dt. 5 –21)

 

                    

 

La palabra envidia proviene de la palabra latina invidia, que procede de invidere que significa “mirar adentro”.

La podemos encontrar en los mas antiguos escritos de la Biblia, representada por la conducta de Caín con su hermano Abel (Gn 4-3,8), que representaran en adelante a todos aquellos que disconformes de todo lo que poseen, físico, bienes, mujer u hombre, trabajo,etc. Siempre estan mirando con celo, a los que anhelando tener un buen pasar, se esfuerzan por alcanzar sus propias metas sin estar comparandose con nadie, guiados por su conciencia, contentos y conformes con lo que Dios les ha dado, agradecidos (1Jn 3-12).   

 

 

 

La envidia aguda puede crear ansiedad, trastornos del apetito y del sueño y diversas alteraciones. Incide también en la actitud hacia la vida, moldeando unas formas de estar en relación con los otros que van desde convertirse en eterna víctima, hasta la adopción de una postura defensiva que se traduce en modos irónicos, altaneros, fríos y distantes e incluso de menosprecio hacia los demás (Pr 27-4).

 

Los afectados colocan al objeto de sus envidias en una posición de superioridad, a una distancia inalcanzable y sufren impotencia, desánimo y complejo de inferioridad, junto con sentimientos de rabia e ira, que le mantendrán dependiente de la persona con quien compiten (Ec 4-4).

 

En ocasiones, la envidia no se manifiesta hacia personas de nuestro entorno ni siquiera hacia individuos concretos que conocemos, sino hacia estereotipos creados por la publicidad, la moda, el cine, las series de TV... La estima social que merecen estos héroes de la ficción provoca la envidia de quienes se sienten poco valorados, que pierden su capacidad de análisis y de darse cuenta de que no envidian las virtudes o capacidades de ese modelo de persona sino el reconocimiento social y los honores que reciben(Stg 4-2).

 

Pendiente de lo que tienen los demás, evita reconocer lo que tiene y nada o poco hace para sacarle partido. Su vida no gira sobre su realidad, sino sobre lo que desea conseguir y , en definitiva, sobre lo que le falta. La insatisfacción, la frustración y la rabia, le dominan y hacen que su vida le resulte poco grata(Stg 3-16).

 

Nos puede llevar a limites tales que después de haberla alimentado por mucho tiempo, se nos hará fácil llegar a actuar como lo hicieron los hermanos de José (Ge 37-11y 18), (Hch 7-9). Tendra justificación para todos los males que pueda hacer, no se detendrá ante nada convirtiendo en ciega a la persona que la posee (Mt 27-17,18).

 

 La envidia es un mal tan profundo que , al referirse a ella las sagradas escrituras le atribuye aún la corrupción de nuestros huesos (Pr 14-30).

 

 Muchas veces se esconde tras un buen propósito, para justificar una actitud que detrás esconde otro fin (Fil 1-15).

 

No solo el deseo obsesivo de tener lo que los demás poseen nos indica que vamos en este camino, sino que también se manifiesta al alegrarse con la tragedia de los demás, se usa como consuelo para nuestras para mitigar el dolor de las nuestras.              

 

 

Un viejo granjero estaba enojado mirando los daños de la inundación. “Hiram” gritó el vecino” todos tus cerdos se desbarrancaron por el arroyo”.
“¿ y los cerdos de Thompson?” preguntó el granjero.
“También se fueron”.
“¿y los de Larsen?”
“Sí”.
“¡Mmn! Soltó el granjero, contento “no es tan malo como pensé”

 

El cuidado en nuestra vida para guardarla de esta agonía en la que se encuentran aquellos que nunca pueden alcanzar, lo que la mayoria de las veces, no necesitan.Debe ser tan tenaz y constante como es necesario el pan de cada dia, para poder resistir como lo hacia Asaph (Slm 73-2,3).

                

Obra poderosamente en el que sufre de codicia (Job 5-2).

                 

Para poder abandonar el fingimiento en nuestras relaciones con los demás será necesario poder despojarnos de todos aquellos sentimientos que no nos dejan poder mirar a los demás con alegría y cariño, entre los cuales se cuenta como uno de los principales la envidia (1Pe 2-1).

“Por que no sabes, o no quieres imitar la conducta noble de aquel hombre, tu secreta envidia te empuja a ridiculizarle”, Josemaría Escrivá de Balaguer .

 

No hay persona mas carente de agradecimiento que aquella que se obsesiona por lo que le pertenece a otro y menosprecia abiertamente lo suyo propio. Carece de amor el que no puede gozarse por los logros, que con esfuerzo y tesón, alcanzan otros. La envidia corroe al que la padece haciéndose daño a si mismo y al que le rodea

 

 

 

 

Conclusión; Encontraremos la verdadera riqueza, al descubrir en nuestro interior las cualidades y las capacidades  que se nos han entregado, que serán desarrolladas en la medida que dejemos de perder el tiempo mirando cuanto o como avanzan los demás en las suyas, reconociendo que la vida no es una competencia y que cada cosa por pequeña que sea, tiene su belleza. Siguiendo el consejo de las escrituras estaremos cumplidos y satisfechos en todo (Heb 13,5), si algo deseas esfuérzate y espéralo con paciencia (Ecl 3-1).

 

 

 

                                   Mateo 20-1,15