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Los testimonios son en general lo mismo, alguien que estaba sin Dios y en un momento lo encuentra, o Dios lo encuentra a él, y de ese momento hay un cambio en su vida. El mío no es diferente, pero no menos interesante.

De niña fui a la Iglesia con mis padres, los cuales eran evangélicos, fui criada bajo las normas de Dios, y enseñada con su palabra. Al pasar el tiempo cuando tenía 8 años nos cambiamos de casa, lo cual significo también un cambio de Iglesia. Al principio todo fue bien, pero luego empezó a decaer, mis padres no se adaptaban al cambio lo que provocó finalmente que después de un tiempo dejarán de asistir. Recuerdo que junto a mi hermano mayor seguíamos asistiendo, pero ya alrededor de los 12 años también dejamos de ir. Mis padres ya no nos ponían obstáculo como antes así que cuando tomamos la determinación no dijeron nada.

A esa edad uno empieza a conocer de la vida. Comenzamos a experimentar cambios que si no son guiados pueden hacernos pasar malos momentos, es la edad en que los padres deben poner mucha más atención a sus hijos; pero los míos no tenían tiempo, mi madre salió a trabajar, mi padre trabajaba de noche, ya no había tanto tiempo para los hijos, sin contar que en mí caía la responsabilidad de mantener la casa en orden y cuidar junto a con mi hermano mayor al menor. En un momento ya no quería ser más responsable de aquellas cosas, entre los estudios y la casa, quedaba cansada, por lo que empecé a buscar formas de divertirme y olvidarme de mis responsabilidades.

Comenzaron los permisos para ir a fiestas (cosa que me costo mucho conseguir), y ahí la diversió como creo que es normal, comencé a fumar y a tomar tragos aunque no en exceso, también hablaba de manera diferente aunque solo con mis amigas, hacia cosas que ahora me daría vergüenza hacer, Era otro tiempo. Con el tiempo comencé a aburrirme de todo eso, sentía que algo me faltaba pero no sabía que era. Nunca tuve suerte con los chicos de mi edad por lo que me fue difícil tener un novio, o pololo como se dice acá. Fue así que comencé a vivir la parte más triste de mi vida. Buscaba Amor y no lo encontraba, entregaba todo a cambio de nada, quería ser Amada, pero no hubo quien me Amara, y aquellos que en algún momento demostraron que de verdad sentían algo por mí, los aleje de mi lado y aún no sé porque.
Durante todo este tiempo Dios no se alejaba de mí mente pues nunca deje de entender que lo que hacia no estaba bien, sabía que el estaba mirando cada paso que yo daba y sentía su reproche cada vez que hacia algo malo. Siempre conversaba con él a pesar de que no seguía su camino, de vez en cuando también Oraba, aunque dudaba de que él fuera a ayudarme, no era merecedora de su ayuda. Conocí a un chico un día que aunque no me gustaba mucho, nos llevábamos bien yo a él  le gustaba y se acerco a mi hasta que logro que fuéramos amigos, (de aquellos con ventajas como se dice acá, que son algo más que amigos). Paso el tiempo y sucedió lo más lógico, quede embarazada, en una de las salidas que hicimos.


El siempre me dijo que en las buenas y malas estaría ahí para ayudarme, que si un día yo tenía un problema grave, no dudara en pedir su ayuda. Ayuda que nunca llegó cuando un día le dije que estaba embarazada de él. Como la gran mayoría lo primero que hizo, fue dudar que él era el Padre del bebé, y luego decir que quería exámenes para estar seguro, cosa que yo nunca le negué. Pero fueron solo palabras, me di cuenta que estaba sola, y que sola debía enfrentar a mis padres y enfrentar la situación que estaba viviendo.


Recuerdo que un tiempo antes de que estas cosas ocurrieran, conocí a un grupo de personas cristianas en un trabajo que estuve, ellos me preguntaron si yo creía en Dios, yo les dije que si, entonces me preguntaron que si iba a la iglesia y les conté que ya hace varios años había dejado de asistir, entonces dijeron que yo era una oveja descarriada, y que a lo mejor ya era tiempo de volver al redil por que era el lugar que me pertenecía, también recuerdo que me dijeron que quizás el hecho de haberlos conocido no era coincidencia, sino que un aviso de Dios, que tenía que volver al hogar. Nunca voy a olvidar que en esa tarde cuando llegue a mi casa ( en realidad la casa de una amiga con la cual vivía en ese tiempo), me puse a pensar lo que ellos me habían dicho con respecto a volver a la iglesia, y yo dije: Dios mírame tengo 19 años estoy viviendo la plenitud de mi juventud, el volver a tus caminos significa dejar de hacer todas estas cosas que ahora hago, como ir a fiestas, fumar, beber, decir groserías, mentir etc, etc, etc… que son las cosas que se hacen habitualmente cuando una tiene esa edad y pertenece al mundo ya que estas cosas afuera son de lo mas normal; le dije a Dios déjame un tiempo más y luego vuelvo. (Creo que definitivamente no era ese el plan de Dios para mi vida).


Como dije anteriormente siempre supe que Dios me miraba y estaba pendiente de lo que yo hacia, recuerdo que en una oportunidad, me preguntaron estas personas si quería yo que ellos hicieran una oración por mí y retomar los caminos, a lo cual yo no dije nada, pero en mis pensamientos había una sola idea, “Aun no quería volver, no quería dejar de hacer lo que estaba haciendo”. Con el tiempo, me di cuenta que ese fue el día en que Dios me hizo la ultima llamada con amor, luego vendría el tiempo en que dejaría de protegerme, y permitiría que cayeran sobre mi las consecuencias de mis actos; las cuales estoy segura que evitó que llegaran por mucho tiempo.

Siempre escuchamos que Dios nos habla con Amor primero, pero cuando no entendemos, viene la reprensión, la cual nos hace volvernos, reconocer nuestros errores y cambiar nuestros caminos, o simplemente nos volvemos contra Dios culpándole a Él de todas las cosas injustas que nos toca vivir, cosas que nosotros mismos provocamos que sucedieran. Quede embarazada como ya les conté, y fue el momento en que me sentí más sola, no quería asumir lo que estaba viviendo, ya no tenia el control de todas las cosas en mis manos, ya no podía volver atrás, tampoco quería seguir adelante.

De todos los mandamientos que pase a llevar, solo uno me daba temor no cumplir “NO MATARAS”, estaba segura que ahí si que no había vuelta, sentía que todos los demás Dios los podía perdonar menos ese. Fue entonces cuando hizo nuevamente la pregunta, ¿Quieres volver?, sin duda dije SI DIOS, QUIERO

Los testimonios son en general lo mismo, alguien que estaba sin Dios y en un momento lo encuentra, o Dios lo encuentra a él, y de ese momento hay un cambio en su vida.